Por que no se puede comer embutidos en el embarazo?

¿Qué embutido no puede comer una embarazada?

Embutidos que no se pueden comer durante el embarazo:

El jamón serrano o embutidos crudos como el chorizo, el salchichón o el lomo son los principales embutidos prohibidos durante esos nueve meses.

¿Qué pasa si como embutidos en el embarazo?

Los embutidos en el embarazo se ponen en entredicho por el riesgo de sufrir una infección por toxoplasmosis o listeriosis. En el primer caso, hablamos de la enfermedad causada por el parásito Toxoplasma gondii y, en el segundo, de la desarrollada por la bacteria Listeria monocytogenes.

¿Cuándo hay que dejar de comer embutido en el embarazo?

Hasta que no te hagan la prueba que confirme si has pasado o no la toxoplasmosis, lo mejor es evitar el jamón, el chorizo, el salchichón y el resto de carnes crudas que no hayan pasado por el proceso térmico que acaba con el parásito.

¿Qué jamón pueden comer las embarazadas?

En resumen podemos decir que una mujer embarazada puede consumir jamón serrano siempre y cuando haya sido elaborado bajo los controles de Sanidad, y cuanto mejor sea la calidad del producto, mejor.

¿Qué es lo que le hace daño a una embarazada?

Se debe evitar comer carnes crudas y que no estén bien hechas, incluyendo carne de vaca cruda, carne de pollo cruda, carne de cerdo cruda o de carne de cualquier otro animal que no esté bien cocinado o directamente se consuma crudo, como por ejemplo en carpaccios.

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¿Qué pasa si no sabes que estás embarazada y comes jamón?

Y si has comido jamón sin saber que estabas embarazada, la recomendación es que se lo comuniques lo antes posible a tu ginecólogo para que te hagan un análisis más precoz y detectar cuanto antes si eres portadora reciente de la bacteria de la toxoplasmosis que afecta tanto a la madre como sobre todo al bebé.